En Los sueños de Einstein (Einstein’s Dreams), de Alan Lightman, el sueño fechado el 4 de mayo de 1905 imagina un
mundo donde
el tiempo transcurre de manera tan lenta que parece inmóvil, porque
está estrictamente ligado a los acontecimientos. En este universo de ficción,
si nada cambia ni empieza ni termina, el tiempo prácticamente deja de fluir.
¿Qué sería de nuestra vida si el cambio dejara de ser una parte esencial
del tiempo?
OCTAVO SUEÑO DE EINSTEIN
4 de mayo de 1905
Es de noche. Dos parejas, una suiza, otra inglesa, ocupan su mesa habitual en
el comedor del Hotel San Murezzan en St. Moritz. Se reúnen aquí todos los
años, en el mes de junio, a conversar y a gozar de las aguas. Los hombres
están muy elegantes, con chaqué y faja blanca, y las mujeres hermosas con sus
vestidos de noche. El camarero se acerca por el elegante entarimado, toma nota
de los pedidos.











