En Los sueños de Einstein, de Alan Lightman, los interludios sirven como un
puente entre los sueños imaginarios de Einstein y el mundo real del
Einstein de 1905.
Son fundamentales para la estructura del libro.
INTERLUDIO—i1
Einstein y [Michele] Besso caminan
lentamente por la Speichergasse al atardecer. Es una hora tranquila del día.
Los tenderos recogen los toldos y preparan sus bicicletas. Desde la ventana de
un segundo piso, una madre llama a su hija para que vuelva a casa a preparar
la cena.
Einstein le explica a su amigo Besso por qué trata de conocer el tiempo. Pero
nada ha dicho de sus sueños. Pronto estarán en casa de Besso. A veces Einstein
se queda allí a cenar y Mileva
[Marić] va a buscarlo, con el niño en brazos. Esto suele ocurrir cuando un
nuevo proyecto se apodera de Einstein, como ahora, y él mueve espasmódicamente
una pierna debajo de la mesa durante toda la cena. Einstein no es una buena
compañía para cenar.










