Momentos estelares de la ciencia
Antón van Leeuwenhoek
fue un pañero que con sólo algunos años de escuela descubrió un nuevo mundo
más asombroso que el de Colón. Su afición era fabricar pequeñas lentes de
vidrio. Un día, estudiando una gota de agua putrefacta con una de esas
lentes, vio algo que nadie había visto ni imaginado hasta entonces: animales
diminutos, demasiado pequeños para verlos a simple vista, bullían, se
alimentaban, nacían y morían en una gota de agua, que para ellos era todo un
universo.
Van Leeuwenhoek nació en la ciudad de Delft, Holanda, el 24 de octubre de
1632. Allí vivió los noventa años de su vida. Dejó la escuela a los dieciséis, al
morir su padre, y se colocó de dependiente en una pañería. Más tarde
consiguió el puesto de ujier en el ayuntamiento de Delft, conservándolo
hasta el fin de sus días.



