sábado, 20 de junio de 2026

LOS SUEÑOS DE EINSTEIN-3

El tercer sueño (19 de abril de 1905) de la novela Einstein's Dreams, de Alan Lightman, imagina un mundo donde el tiempo tiene tres dimensiones y cada decisión abre varios futuros posibles que ocurren al mismo tiempo en mundos paralelos infinitos. 

TERCER SUEÑO
19 de abril de 1905 

Es una fría mañana de noviembre y ha caído la primera nieve. Un hombre con un largo abrigo de cuero mira desde su balcón en un cuarto piso de la Kramgasse la fuente de Záhringer y la calle blanca. Puede ver hacia el este la frágil aguja "de la catedral de St. Vincent y hacia el oeste el techado curvo de la Zytgloggeturm. Pero el hombre no mira hacia el este ni hacia el oeste. Tiene la vista clavada en un sombrerito rojo caído en la nieve, abajo, y reflexiona. ¿Debería ir a la casa de la mujer en Friburgo? Sus manos aferran la balaustrada de metal, la sueltan, vuelven a asirla. ¿Irá a visitarla? ¿Debe visitarla? 

Decide que no volverá a verla. Es manipuladora e intransigente y puede hacer de su vida una vida miserable. Además podría ser que él ya no le interesara. De modo que decide no volver a verla. Se contenta con la compañía de los hombres. Trabaja duramente en la empresa farmacéutica, donde apenas repara en la directora adjunta. Por las tardes va a beber con sus amigos a la cervecería de la Kochergasse; aprende a preparar lafondue. Tres años más tarde conoce a otra mujer en una tienda de prendas de vestir en Neuchátel. Es encantadora. Le hace el amor muy, muy suavemente a lo largo de varios meses. Transcurrido un año, viene a vivir con él en Berna. Viven tranquilamente, pasean junto al Aar, son buenos compañeros, envejecen felices. 

En el segundo universo, el hombre del largo abrigo de cuero decide que verá nuevamente a la mujer de Friburgo. Apenas la conoce; puede ser una manipuladora y sus movimientos sugieren ligereza, pero la manera en que se suaviza su cara cuando sonríe, esa risa, ese uso inteligente de las palabras... Sí, debe volver a verla. Va a su casa en Friburgo, se sienta a su lado en el sofá, un momento más tarde advierte que su corazón palpita, se siente débil al contemplar sus brazos blancos. Hacen el amor ruidosa y apasionadamente. Ella lo persuade a trasladarse a Friburgo. Deja su empleo en Berna y empieza a trabajar en la oficina de Correos de Friburgo. Arde de amor por ella. Vuelve a su casa a mediodía. Comen, hacen el amor, discuten, ella se queja, necesita más dinero, él trata de razonar, ella le arroja ollas, vuelven a hacer el amor, él regresa a la oficina de Correos. Ella amenaza con marcharse, pero no lo abandona. Él vive para ella y es feliz con su propia angustia.

En el tercer universo él también decide que volverá a verla. Apenas la conoce, ella puede ser una manipuladora y sus movimientos sugieren ligereza, pero esa sonrisa, esa risa, ese uso inteligente de las palabras... Sí, volverá a verla. Va a su casa en Friburgo, ella lo recibe en la puerta, ambos toman el té en la mesa de la cocina. Hablan del trabajo de ella en la biblioteca, de él en la empresa farmacéutica. Una hora más tarde ella dice que debe salir a ayudar a una amiga, se despide, cambian un apretón de manos. Él recorre los treinta kilómetros que hay hasta Berna, se siente vacío en el tren que lo lleva de regreso, va a su apartamento en un cuarto piso sobre la Kramgasse, sale al balcón y contempla un sombrerito rojo caído sobre "la nieve. 

Estas tres cadenas de acontecimientos suceden simultáneamente. Porque en este mundo el tiempo tiene tres dimensiones, como el espacio. Así como un objeto puede desplazarse en tres direcciones perpendiculares, la horizontal, la vertical y la longitudinal, aquí puede también participar en tres futuros perpendiculares. Cada futuro se mueve en una dirección diferente del tiempo. Cada futuro es real. Cuando se toma una decisión, visitar a una mujer en Friburgo o comprar un abrigo nuevo, el mundo se divide en tres mundos, donde residen las mismas personas, si bien con diferentes destinos. En el tiempo hay una infinidad de mundos. 

Algunos toman sus decisiones a la ligera; sostienen que todas las decisiones posibles terminarán por ocurrir. En ese mundo, ¿cómo puede alguien ser responsable de sus acciones? Otros afirman que es preciso considerar toda decisión y comprometerse con ella; sólo ese compromiso puede evitar el caos. Estos últimos no tienen inconveniente en vivir en mundos contradictorios mientras sepan el porqué. 

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