sábado, 11 de julio de 2026

SUEÑOS DE EINSTEIN – 6

«El tiempo absoluto»  o «El refugio de la certeza»

El sexto sueño, del 28 de abril de 1905 de la novela
Einstein's Dreams de Alan Lightman, describe un mundo donde el tiempo es una verdad absoluta y perfecta, y los seres humanos depositan en esa perfección la estabilidad y la seguridad que no encuentran en sí mismos.

La búsqueda humana de certeza frente a la incertidumbre de la existencia.

SEXTO SUEÑO DE EINSTEIN
28 de abril de 1905 

    No es posible pasear por una avenida, conversar con un amigo, entrar en un edificio, vagabundear bajo los arcos de arenisca del viejo pórtico sin ver un instrumento del tiempo. 

    El tiempo es visible en todas partes. Relojes de las torres, relojes de pulsera, campanas de las iglesias dividen los años en meses, los meses en días, los días en horas, las horas en segundos: cada incremento temporal marcha tras otro en perfecta sucesión. Y más allá de cualquier reloj particular, el vasto andamiaje del tiempo se extiende por todo el universo y establece con ecuanimidad la ley del tiempo para todos. En este mundo, un segundo es un segundo es un segundo. El tiempo avanza con exquisita regularidad, exactamente a la misma velocidad en todos los rincones del universo. El tiempo es una regla infinita. El tiempo es absoluto. 

    Todas las tardes, los pobladores de Berna se reúnen en el extremo oeste de la Kramgasse. 

    Allí, a las tres menos cuatro minutos, la Zytgloggeturm rinde tributo al tiempo. En lo alto de la torre bailan los payasos, cantan los gallos, los osos tocan pífanos y tambores: sonidos y movimientos se sincronizan exactamente gracias al giro de los engranajes, que, a su vez, se inspira en la perfección del tiempo. A las tres en punto una gran campana resuena tres veces: la gente verifica sus relojes y regresa a sus despachos en la Speichergasse, a sus tiendas de la Marktgasse, a sus campos situados más allá de los puentes sobre el Aar. 

    Las personas religiosas ven en el tiempo la prueba de la existencia de Dios. Porque sin duda nada perfecto podría haber sido creado sin un Creador. Nada puede ser universal sin ser divino. Todos los absolutos son parte del Absoluto. Y así como los absolutos, también el tiempo. Por eso los filósofos de la ética han puesto al tiempo en el centro de sus creencias. 

    El tiempo es la referencia para juzgar todas las acciones. El tiempo es la claridad que distingue el bien y el mal.

    En una lencería de la Amthausgasse, una mujer conversa con una amiga. Acaba de perder su empleo. Durante veinte años ha trabajado en la Bun-deshaus, tomando nota de los debates. Ha mantenido a su familia. Ahora, con una hija que todavía está en la escuela y un marido que se pasa dos horas en el cuarto de baño todas las mañanas, la han despedido. Su jefa, una mujer grotesca con el pelo empapado en brillantina, había llegado por la mañana y le había ordenado que pusiera en orden su escritorio para el día siguiente. La amiga escucha en silencio, pliega cuidadosamente el mantel que acaba de comprar, quita un hilo suelto del jersey de la mujer que acaba de perder su empleo. Las dos amigas convienen en encontrarse a tomar el té a las diez de la mañana siguiente. A las diez en punto. Diecisiete horas y cincuenta y tres minutos a contar desde este momento. La mujer que acaba de perder el empleo sonríe por primera vez en varios días. Ve en su mente el reloj de la pared de su cocina, que marcará los segundos desde ahora hasta mañana a las diez sin interrupción, sin consulta. Y otro reloj similar, sincronizado, en la casa de su amiga. Mañana a las diez menos veinte, la mujer se pondrá la bufanda, los guantes y el abrigo y echará a andar por el Schifflaube, pasando el puente Nydegg, "hasta la casa de té de la Postgasse". En otro punto de la ciudad, a las diez menos cuarto, su amiga saldrá de su casa en la Zeughausgasse y se dirigirá hacia el mismo lugar. A las diez en punto se encontrarán. Se encontrarán a las diez en punto. 

    Un mundo en que el tiempo es absoluto es un mundo de consuelo. Porque en tanto que los desplazamientos de las personas son imprevisibles, el movimiento del tiempo es previsible. En tanto que puede dudarse de las personas, no puede dudarse del tiempo. Cuando las personas cavilan, el tiempo pasa de largo sin mirar hacia atrás. En los cafés, los edificios oficiales, las embarcaciones, la gente consulta el reloj y se refugia en el tiempo. Cada uno sabe que en alguna parte están registrados los momentos en que nació, dio el primer paso, sintió su primera pasión, dijo adiós a sus padres.

© Traducción de Carlos Peralta, 1993

INTERPRETACIÓN Y ANÁLISIS

    En el capítulo del 28 de abril de 1905 de la novela Einstein's Dreams de Alan Lightman, el sueño de Einstein imagina un universo en el que el tiempo es absoluto, perfecto e inmutable. Transcurre igual para todos, en todas partes, sin excepciones. 

En ese mundo, el tiempo se convierte en el eje de la vida humana
    • Los relojes dominan la vida cotidiana y la sociedad rinde un homenaje casi ceremonial a la puntualidad. 
    • Muchas personas consideran que la perfección del tiempo es una prueba de la existencia de Dios. 
    • Filósofos y moralistas utilizan el tiempo como referencia para juzgar las acciones humanas. 
    • El tiempo representa el único elemento completamente confiable y estable.

Las claves de este sueño y sus implicaciones para la humanidad son las siguientes
     Naturaleza del tiempo: El tiempo se describe como una "regla infinita". Un segundo dura exactamente lo mismo en cualquier esquina del universo. Avanza con una regularidad exquisita y matemática, de forma idéntica para todos los seres y lugares. 
     Visibilidad omnipresente: En este mundo, es imposible caminar por la calle, hablar con alguien o entrar a un edificio sin cruzarse con un reloj. El tiempo lo gobierna todo visualmente a través de las torres, campanas e instrumentos mecánicos. 
     El tiempo como consuelo: Paradójicamente, este control absoluto funciona como un refugio psicológico para las personas. A diferencia de los seres humanos —que son impredecibles, cambian de opinión, dudan o guardan rencores— el tiempo absoluto nunca defrauda ni mira hacia atrás; es el único elemento completamente confiable y estable.
     El costo existencial: Al aferrarse a la perfecta predictibilidad de los relojes para huir de la incertidumbre de las relaciones humanas, las personas se vuelven esclavas de la rutina. Encuentran orden, pero a costa de perder la espontaneidad de la vida.

Significado
Alan Lightman contrapone la incertidumbre de la vida humana con la regularidad del tiempo. En este sueño, las personas encuentran consuelo en un tiempo perfectamente ordenado, porque, aunque los seres humanos cambian, decepcionan y sorprenden, el tiempo nunca falla. Así, el tiempo se convierte en un refugio psicológico frente al caos de la existencia.

Aclaración
Este relato es el opuesto directo a lo que Albert Einstein terminaría demostrando ese mismo año en el mundo real: que el tiempo no es absoluto, sino relativo. 

Texto de la Interpretación y análisis por Isaías Ferreira Medina, con la asistencia de IA

Enlace a todos los Sueños de Einstein, publicados en El Indagador TecnoCientífico

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