jueves, 8 de marzo de 2012

ENERGÍA Y ARTEFACTOS

LAS NUEVAS BOMBILLAS: ¡LÚMENES… NO VATIOS!
Por Isaías Ferreira

En 2007 fue promulgada en Estados Unidos la ley EISA (siglas correspondientes a ENERGY INDEPENDENCE AND SECURITY ACT; o sea, la Ley de seguridad e independencia energética). En virtud de esa ley, por su ineficacia, se sacarán del mercado las bombillas incandescentes tradicionales inventadas por Edison en 1879 y se sustituirán por otras por lo menos 25% más eficientes. En otras palabras, las bombillas deberán consumir menos electricidad (medida en vatios o watts) por la cantidad de luz que suministren (medida en lúmenes). Varios bombillos de especialidad (22 en total), incluyendo los usados para electrodomésticos, los de alta resistencia, las luces de colores y los bulbos de tres vías, están exentos de las nuevas normas.

EISA debe ejecutarse en tres fases. Del 2007 al 1 de enero de 2012 se eliminaron las bombillas de 150 y 100 vatios, las que más energía desperdiciaban; las de 75 vatios se sacarán del mercado para el 1ro de enero de 2013 y las de 60 y 40 vatios quedarán eliminadas para el 1ro de enero de 2014. Es decir que la primera fase ya se ejecutó.

¿Qué persigue EISA en realidad y qué significa para el consumidor? En primer lugar, el uso de bombillas más eficientes persigue economizar energía y reducir el consumo de petróleo y, por ende, la emisión de carbono a la atmósfera. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, se calcula que solo en el 2015, cuando ya las tres fases hayan sido ejecutadas, los consumidores estadounidenses ahorrarán cerca de 6,000 millones de dólares en energía. Las nuevas normas se aplican específicamente a los manufactureros y a los mayoristas, a quienes no se les permitirá vender las bombillas que no cumplan con los estándares mínimos de eficiencia. Sin embargo, los consumidores tienen la opción de continuar utilizando las bombillas incandescentes tradicionales que ya hayan adquirido por el tiempo que duren, o cambiar a otras más eficientes.

¿Cuál es el problema con las bombillas tradicionales? Convierten menos del 10% de la energía que se les suministra a flujo luminoso; el otro 90% lo convierten a energía infrarroja; o sea, calor. Aunque su costo inicial es bajo (hasta menos de US$0.50 por unidad), su vida limitada, lo que obliga al consumidor a cambiarlas a menudo, sumada a su ineficiencia, a la larga las hace altamente costosas.

Los consumidores tienen por el momento tres opciones. Las bombillas incandescentes halógenas (las tradicionales con una cápsula de gas alrededor del filamento que las hace por lo menos 25% más eficientes y les da pasaporte de legalidad bajo las nuevas normas), las lámparas fluorescentes compactas (mejor conocidas como CFL; o sea, Compact Fluorescent Lamps) y los diodos emisores de luz (DEL) o LED (Light Emitting Diodes).

Las bombillas incandescentes halógenas duran tres veces más que las tradicionales y cuestan aproximadamente de dos a tres veces más que estas. Las compactas fluorescentes utilizan alrededor del 25% de la energía y duran hasta 10 veces más que las tradicionales, mientras que las de LED utilizan 25% de la energía y duran hasta 25 veces más.

Las compactas fluorescentes, que no son más que las fluorescentes de tubo largo que conocemos desde hace mucho tiempo en un paquete diferente, son una solución temporaria y poco a poco desaparecerán. Es más, con el tiempo se considera que todos los bombillos serán del tipo LED.

Algunos problemas con los CFLs. Si bien estos cuestan mucho menos que los LED, tienen algunos problemas inherentes. Para comenzar, los CFLs contienen una pequeña cantidad de mercurio (en promedio 4 miligramos), sellado dentro del tubo de vidrio, lo que crea cierta preocupación en ciertos círculos pero que en realidad no representa tanto peligro. En comparación, un termómetro de los antiguos contiene unos 500 miligramos de mercurio, una cantidad equivalente a 125 lámparas fluorescentes compactas. O sea, el mercurio es casi insignificante y casi todas las partes del CFL pueden ser recicladas. Los otros problemas que las aquejan -su retardo de encendido y apagado, su vida útil que disminuye mientras más se prende y apaga, que algunas veces se prenden en fuego, que cuando se queman despiden un fuerte y desagradable olor, y que su luminosidad disminuye con las bajas temperaturas-, son problemas mayores, lo que podría contribuir a su desecho futuro. El costo de un CFL puede ser de 2 a 5 veces mayor que la bombilla tradicional.

Con precios entre 25 y 50 dólares por unidad, las luces de LED tienen el mayor costo inicial de las tres opciones disponibles, pero su larga vida (garantizada en un mínimo de 2 años) las hace menos caras a la larga. Por otro lado, la gran actividad existente en torno a esas luces y la competencia entre manufactureros promete bajar los precios drásticamente en los próximos tres años. Algo similar a lo que pasó con los televisores de alta definición que al principio costaban hasta $15,000 dólares y hoy, menos de diez años después de su aparición, se consiguen de mayor calidad y con pantallas más grandes, hasta por $300 dólares y hasta menos.

Lúmenes versus vatios o watts. La costumbre ha sido comprar bombillas de acuerdo a la energía que consumen en vatios. Esto cambia con la introducción de las nuevas bombillas. Ahora usted comprará bombillas de acuerdo a la luminosidad deseada, medida en Lúmenes. Más lúmenes significa que la luz es más brillante; menos lúmenes significa que es una luz más tenue.

Reglas a seguir cuando compre bombillas:

• Para reemplazar una bombilla incandescente de 100 vatios, escoja una de ahorro de energía que produzca alrededor de 1,600 lúmenes. Las nuevas reglas especifican que para producir entre 1,490 y 2,600 lúmenes, el consumo de energía no puede ser mayor de 72 vatios.
• Reemplace una bombilla de 75W con una bombilla que le de alrededor de 1,100 lúmenes. Para producir entre 1,050 y 1,489 lúmenes, el consumo de energía debe ser menor de 53 vatios.
• Reemplace una bombilla incandescente de 60W con una de ahorro de energía que le de alrededor de 800 lúmenes. Para producir entre 750 y 1,049 lúmenes, el consumo de energía no puede sobrepasar los 43 vatios.
• Para reemplazar una bombilla incandescente de 40W utilice una de ahorro de energía que produzca alrededor de 450 lúmenes. Para producir entre 310 y 749 lúmenes, el consumo de energía no puede ser mayor de 29 vatios.

Nuevas etiquetas. Bajo las nuevas normas, la parte de atrás de cada paquete de bombillas tendrá una etiqueta de "Datos de Luminosidad o de Iluminación", parecido a la etiqueta de "Datos de nutrición” que se encuentra actualmente en los paquetes de alimentos.


La etiqueta de Datos de iluminación proporcionará información sobre:

• El brillo o luminosidad de cada bulbo, en lúmenes;
• El costo de la energía;
• La expectativa de vida de la bombilla;
• La apariencia de la luz (por ejemplo, si la bombilla ofrece luz "caliente" (medio tirando a amarilla) o "fría" (excesivamente blanca y cansona);
• Potencia (la cantidad de energía utilizada por cada bulbo), y
• Si la bombilla contiene mercurio o no.

Conclusión. Una vez fue promulgada la ley comenzó el éxodo hacia los los bombillos más eficaces y la transición ya está casi completa. Debemos anotar, que aunque la ley fue pasada en Estados Unidos, sabemos que su efecto se sentirá en los países vecinos. Además, hace sentido y obedece al sentido común que nuestros artefactos sean cada día más eficaces. Por lo tanto, es bueno saber en qué consisten los cambios y cómo nos afectan, no importa donde haya sido promulgada la ley. Tarde o temprano, nos afectará.

Entiéndase que los cambios afectan solo la eficacia del producto. Inteligentemente, los manufactureros han conservado la apariencia física (en forma de pera) y este se puede enroscar en los mismos zócalos que utilizan las bombillas tradicionales. Algunos de los productos nuevos, sin embargo, tienen conectores de clavija.

Espere una revolución en el tipo y variedad de luces del futuro, principalmente las de LED.

Recuerde: no más vatios… la palabra clave ahora es lumen.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente mi líder...

El artículo es muy útil, detallista y entendible, a pesar de la parte técnica. En nuestro país hace buen tiempo que una gran parte de la población está sustituyendo las bombillas tradicionales por las de bajo consumo.

Abrazos,

Diómedes Rodríguez