sábado, 10 de diciembre de 2011

TECNOLOGÍAS RENOVABLES

LA HORA DE LA VERDAD DE LA PROMESA VERDE
Richard Anderson y Damian Kahya


Algo verde está creciendo en el estado de Texas.

Más famoso por sus buscadores de petróleo que por sus empresarios ecológicos, Texas se ha convertido en el hogar de una conurbación sorprendentemente grande de cultivadores de algas.

Son parte de una última generación de compañías que intentan resolver los problemas que han impedido que las algas hagan una contribución valiosa a las necesidades energéticas del mundo.

El combustible de algas está basado en tecnologías que buscan utilizar algas o bacterias para producir combustible, combinando luz, dióxido de carbono, agua, y nutrientes, a través de la fotosíntesis.

Es un sueño que resucita cada vez que se dispara el precio del petróleo.

El Programa Estadounidense de Especies Acuáticas fue lanzado por el presidente Jimmy Carter en 1978, tras las investigaciones pioneras durante los años '50 y '60 en lugares como Berkeley, Universidad de California.

Igual que ahora, la esperanza era utilizar organismos de plantas simples de crecimiento rápido para producir grandes cantidades de combustible para transporte.

El programa fue apagándose lentamente, culminando en un informe en 1998 el cual concluyó que, para hacer viable el proyecto de las algas, el precio del petróleo necesitaba ser mucho más alto que los US$15-20 el barril que costaba entonces.

Pero para 2007, cuando el precio del petróleo alcanzó los US$100, el interés en las algas resurgió.

"En teoría, son siete veces más productivas que las plantas terrestres, crecen más rápido y la cantidad de aceite que producen superan a la de las plantas terrestres", le dice a la BBC Adam Powell de la Universidad de Swansea en Gales que apoya el proyecto de investigación y desarrollo,Enalgae.

Aumentando en escala
Ese tipo de lógica, y los experimentos de laboratorio que la apoyaban, generó una erupción de empresas en todo el mundo y especialmente en Estados Unidos, en busca de fondos para invertir con un aval de promesas de combustible, barato, limpio e ilimitado.

Pero hasta el momento nadie ha tenido éxito a la hora de producir combustible de forma comercial y a esa escala. Por el contrario, muchas empresas han cerrado.

"Nadie sabe como cultivar cualquier tipo de microorganismo a gran escala", dice el profesor Jerry Brand de la Universidad de Texas en Austin, quien dirige la investigación de campo.

"A medida que uno aumenta a escala, no es que la cosa se abarata, sino que surgen nuevos problemas".

Un problema es que a pesar de ser muy pequeñas, las algas no se pueden cultivar de forma densa. La alga más cercana a la luz o a la superficie del agua, bloquea la luz a las algas que están debajo.

Otro problema es cosechar la sustancia verde o el aceite que produce.

Ben Graziano es el gerente de Carbon Trust del Reino Unido y estuvo a cargo del programa de algas antes de que fuera eliminado como parte de los recortes del gobierno.

"Es necesario encontrar la manera de cosechar las variedades particulares que producen aceite, son bastante difíciles de cosechar", explicó.
Ambos problemas hacen que la producción a gran escala sea más difícil de lo que se pensó en un primer momento.

En la actualidad, le dice a la BBC, sólo se producen 20.000 toneladas de algas al año. Y para lograr algún tipo de impacto, se necesitarían millones de toneladas.

Luz de sol constante
En Estados Unidos, la investigación está centrada alrededor el noreste, en Texas y California.

La Universidad de Texas ha seleccionado una de las mayores colecciones de algas del mundo, con más de 3.000 variedades.

Eso, combinado con la luz de sol constante y suficientes recursos locales de dióxido de carbono y agua salobre y sucia, han atraído compañías que tratan de resolver el aparentemente obstinado problema de las algas.

Una de estas compañías es AlgaEternal, que ha establecido un piloto en el campus de la universidad.

El piloto consiste en 120 tubos de poco más de tres metros y medio de altura diseñados para cultivar algas de forma más efectiva que utilizando estanques profundos.

No es el único piloto de ese tipo, pero teniendo en cuenta su elevado costo, la idea depende de prevenir que se contamine el sistema.

En el pasado, explica Graziano, los científicos "se levantaban una mañana, iban a la granja y encontraban que todo el sistema se había arruinado y no podían limpiar los tubos, lo que significaba la bancarrota".

Otra empresa, OpenAlgae, también está trabajando con la universidad en un método para extraer aceite que sea costosamente efectivo.

Pero a las afueras de la ciudad, se ha creado una instalación para una solución un poco diferente: utilizar algo que no es técnicamente alga sino cianobacteria, una especie de bacteria acuática.
Joule Unlimited, con base en Massachusetts, afirma que modificando genéticamente al microorganismo para excretar aceite puede evitar muchos de los problemas que aquejan a sus rivales.

"En vez de utilizar luz solar y agua para hacer que crezcan organismos que luego se cosechan, nosotros hemos modificado nuestros organismos con secuencias químicas que son específicas para las moléculas que interesan. En el caso de los alcanos, estamos haciendo una mezcla de hidrocarbonos de tipo diesel", les explica a la BBC Dan Robertson, el vicepresidente de biología de la empresa.

La compañía que está creando una segunda instalación en Hobbs, Nuevo México, dice que eventualmente espera producir combustible al precio equivalente de US$50 el barril petróleo, alrededor de la mitad de lo que cuesta el petróleo ahora.

Al final, la compañía será juzgada, al igual que las demás, por sus resultados.

"En estos momentos hay un montón de personas cultivando diferentes tipos de algas en Estados Unidos", dice el profesor Peter Nixos del Imperial College de Londres.

"Éste es el año en el que harán las sumas. Estas compañías o hacen dinero o tienen pérdidas".

BBC Mundo