sábado, 3 de septiembre de 2011

Unos días con una tablet

Por David Cuen
BBC Mundo

Las tabletas o tablet computers se están convirtiendo en parte de la vida cotidiana.

Según la firma de análisis de mercado, Gartner, se espera que tan sólo en 2011 se vendan cerca de 60 millones de estos dispositivos, frente a los poco más de 10 millones que se vendieron el año pasado en el mundo.

Pero ¿por qué tanto furor por este dispositivo? ¿se trata de una maravilla tecnológica o es producto de una innovación del marketing?

El blogger que esto escribe ha tenido la oportunidad de jugar con varias de ellas, de distintos tamaños, colores y sistemas operativos. Éste es mi veredicto.

Una tablet es un producto llamativo, pero extraño. Es como un teléfono inteligente en esteroides. Es como una laptop sin teclado. Es como algo que no termina de ser, pero que agrada.

Estos dispositivos pretenden llenar un vacío -que no sabíamos que existía- entre un teléfono celular y una computadora portátil.

Digamos que estamos en casa o en un café y sentimos que la pequeña pantalla de cuatro pulgadas de nuestro aparato móvil no satisface nuestra curiosidad intelectual por enterarnos de lo que hacen nuestros amigos en Facebook. Entonces usamos una tablet.

Supongamos que estamos en medio de una conferencia, en una reunión o un apretado espacio en el que sacar de la mochila una laptop para tomar notas es incómodo. Entonces usamos una tableta.

¿Para trabajar?

Sí y no. Una tableta al ser portátil puede llevarse a donde uno quiera y puede sustituir a una libreta de notas con la ventaja añadida de que lo que uno escribe se guarda digitalmente o se almacena en la nube.

Más difícil es tratar de editar una hoja de cálculo o escribir una novela. Para ello se requiere contar con alguno que otro accesorio extra que permita conectarle a la tableta un teclado e incluso un mouse.

Es decir, para trabajar en serio, hay que convertir a la tablet en una notebook.

Pero para tomar notas, enviar correos electrónicos y mantenerse en comunicación, estos dispositivos funcionan muy bien.

¿Para consumir videos, libros y otros archivos multimedia?

Éste es quizá el punto fuerte de estos aparatos. Para ver videos y películas son excelentes. La pantalla tiene el tamaño adecuado y por su peso es posible llevarlas a cualquier parte. En este rubro -por su portabilidad- vencen a las laptop.

La lectura de textos digitales es otro punto a su favor con un sinnúmero de aplicaciones y acceso a libros electrónicos y revistas. El llevar en ellas materiales de consulta es si duda un valor agregado.

Aunque en lo que a libros electrónicos se refiere para mí aún están a años luz de la experiencia de gozar de las letras en un lector de libros digitales con tinta electrónica.

¿Para navegar en internet?

Esta es una pregunta difícil y me inclino a decir que, aunque navegar la web en una tableta puede ser sumamente atractivo, no se compara con la experiencia de una computadora.

Un iPad 2, por ejemplo, muestra las páginas web en una elegante resolución, pero carece de Adobe Flash. Android cuenta con éste último lo que facilita mucho la navegación, pero puede complicar la experiencia si el archivo en Flash es muy pesado.

Si no hay una computadora a la mano, la tableta es un buen buque digital. Es un buen sustituto, no un reemplazo.

¿Para jugar?

Sin duda. No esperen los gráficos de Xbox, PlayStation o World of Warcraft, pero si pueden esperar diversión. Títulos como Angry Birds, Plants vs Zombies, etcétera, son mucho más agradables de jugar en una tablet que en un teléfono celular.

La mayoría de los videojuegos disponibles, además, cuentan con un elemento que permite interrumpirlos, jugarlos en pequeños intervalos o pasar horas en ellos.

Pueden ser juegos sociales o experiencias intensamente aisladas.
Algunos lectores de este blog en Twitter parecen coincidir en algunos puntos:

"Yo estoy twiteando desde una tablet. Me fascina. Su debilidad es que no puedo trabajar comodamente en documentos office": @bellaysoltera

"iPad 2 Me gusta: El diseño. No me gusta: No soporta Flash, odio eso": @Pr0meteo_

"La tabla es maxima expresión de portabilidad en tecnología mas sin embargo el pecado sigue siendo la pila":@juanrincong

"Tengo un iPad, me gusta que puedo ver mi email y jugar, y que la batería aguante por varios dias": @marciodice

Por supuesto que lo que cada quien piense de uno de estos aparatos dependerá de sus gustos.

El iPad 2, por ejemplo, es un dispositivo con un diseño muy llamativo y una resolución de pantalla sumamente eficaz. Las tabletas de Android -con Honeycomb, su más reciente sistema operativo- tienen un excelente nivel de personalización y una eficiente gestión multitareas.

Pero ambas comparten alegrías y tristezas.

Las tabletas son una excelente vía para ver videos, para jugar juegos, administrar redes sociales tomar notas y escribir pequeños textos.

No tienen la función práctica de un teléfono ni la capacidad de una computadora. Aún con un teclado y una gran capacidad de memoria, no pueden editar videos a gran escala ni acceder a todas las funciones de software especializado. Quizá llegarán allí algún día, pero aún no están cerca.

No significan el fin de la computadora personal, aunque quizá engendren junto con ella un nuevo tipo de dispositivo en el futuro.

¿Me gustan las tabletas? Sin duda alguna. ¿Me desharía de ellas? No, gracias. ¿Son necesarias? Absolutamente no.

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