domingo, 7 de agosto de 2016

ERICH KUNHARD, CIENTÍFICO DOMINICANO

IN MEMORIAM

Erich Enrique Kunhardt Grullón nació el 31 de mayo de 1949 en Montecristi, República Dominicana y falleció el 5 de agosto de 2014 en Nueva York, Estados Unidos.

Erich Kunhardt Grullón pudo muy bien definir su identidad como la de un científico estadounidense, pero mantuvo siempre con una extraordinaria humildad su perfil como un gran dominicano de la diáspora. Motecristeño de nacimiento, hijo del doctor Juan Enrique Kunhardt, vivió en los Estados Unidos desde los 7 años, donde se doctoró en electro-física y se consagró como un muy destacado investigador, inventor, directivo y profesor universitario del más alto calibre. Pero nunca borró de su vocabulario el término "caballá", que repetía con una sonrisa casi ingenua cuando se refería a sus propias ideas, opiniones y propuestas.

Erich fue profesor de ingeniería eléctrica y física en la Universidad Tecnológica de Texas, donde recibió el reconocimiento de "profesor sobresaliente en la docencia". Posteriormente fue decano de la Escuela Arthur E. Imperatore de Ciencias y Artes del Instituto Tecnológico Stevens, donde también fue designado con la distinción de profesor de la cátedra en honor a George Meade Bond.

Por sus investigaciones e invenciones obtuvo el premio Tomás Edison en la categoría de patentes y el premio a la excelencia en investigación científica de la Fundación Halliburton. En 1992, recibió un doctorado honorario del Instituto de Electro-física de la Academia Rusa de las Ciencias.

Sus líneas de investigación privilegiaron proyectos de investigación y desarrollo relacionados a la física de partículas y del plasma. La última vez que conversé ampliamente con él en un restaurant en Manhattan me hablaba de su entusiasmo por un amplio financiamiento que había obtenido para investigar el comportamiento y los posibles aprovechamientos de las ondas que se encontraban a medio camino en el espectro electromagnético entre las ondas del láser, con sus aplicaciones precisas pero de poca "profundidad", y las del microondas, difusas pero con mucha "profundidad". Así lo entendí en mis términos de lego, pero lo que de seguro sentí y entendí fue su pasión por la invención y la innovación, que eran las constantes que unían sus roles como educador y como investigador.

En el Stevens, introdujo el concepto de la tecnogénesis, su diseño socio-técnico para integrar equipos de profesores, estudiantes e industriales para desarrollar proyectos de nuevas tecnologías desde su concepción hasta su puesta en uso en el mercado. Animado por ese enfoque, en 1999 participó en la creación de la Corporación PlasmaSol, dedicada a las aplicaciones de la tecnología de plasma que había desarrollado junto al Dr. Kurt Becker cuando estaba en el Instituto de Tecnología Stevens. Kunhardt y Becker habían desarrollado un reactor de plasma como una amplia gama de aplicaciones, desde la destrucción de contaminantes en un fluido, la generación de ozona, el pretratamiento de aire para mejorar la combustión y la destrucción de diversos compuestos orgánicos y limpieza de la superficie de objetos.

Por esta iniciativa y por los usos de esa tecnología en el ámbito de la remediación ambiental en 2001 fue finalista de los Premios a la Innovación de la revista Discovery. La Corporación PlasmaSol fue adquirida vía fusión empresarial en 2005 por la Corporación Stryker por un monto de aproximadamente 17.5 millones de dólares más el costo de ciertos pasivos acumulados. Stryker empleó así la tecnología de reactor de plasma no térmico de descarga capilar para la esterilización de productos de medicina quirúrgica.

In 1984 se integró al Instituto Politécnico de la Universidad de Nueva York como profesor de electrofísica y como director del Instituto de Investigación Weber. En 2006 pasó a ser el vicerrector académico-ejecutivo (provost) del Poly (como se le conoce en el ámbito universitario), posición desde la cual demostró su capacidad académica institucional liderando su reposicionamiento como una institución de educación e investigación de clase mundial, capaz de enfrentar los desafíos del siglo 21, mejorando el desempeño en las pruebas de aprovechamiento y la retención de sus estudiantes, logrando un mejor estatus para sus programas de postgrado e imbuyendo a todo el Poly de su enfoque i2e para la educación y la investigación: invención, innovación y emprendedurismo. En 2009 regresó a su condición de profesor a tiempo completo pero siendo designado asesor del Presidente de la Universidad de Nueva York y de la nueva vicerrectora académica-ejecutiva de Ingeniería y Tecnología.

En 2007, por iniciativa del rectorado del Dr. Miguel Escala, recibió el doctorado Honoris Causa del INTEC, y también nominado a la Primera Edición del Premio Dominican@ Presente por el Consejo Consultivo a la Presidencia de los Dominicanas en el Exterior (CONDEX).

Erich Kunhardt se ha marchado de este mundo una madrugada de agosto, hace solo unas horas, de su vida académica nos deja una media docena de textos especializados, más de una docena de patentes, dos empresas fundadas, medio centenar de artículos científicos y sus interesantes escritos y conferencias sobre innovación y educación para el desarrollo.

Como otros de sus amigos, no podré ya buscarlo en un punto de encuentro en Broadway ni visitarlo en Brooklyn o en su casa en Long Island. Tampoco deleitarme con una de sus conferencias en persona, por Skype o en una sala de teleconferencias.

Ya no vendrá en ocasión del Premio Brugal Cree en su Gente, como estaba programado, ni aprovechará para visitar el Montecristi de sus amores, pero quienes le conocimos y disfrutamos de su persona, sus enseñanzas y su ejemplo, lo tendremos en nuestra memoria como paradigma de ejemplar académico, investigador, inventor, profesor, enamorado de la educación, apasionado por la innovación y, sobre todo, un genio que irradió un orgullo dominicano-montecristeño con una humildad y un candor que tantos quisiéramos tener.

Hasta siempre Erich Enrique Kunhardt Grullón.

Tomado de Diario Libre