lunes, 26 de septiembre de 2011

¿Qué % del cerebro humano se usa?


Hay cosas que creemos saber, pero resulta que lo que tenemos es información equivocada. Hay otras que sabemos, pero no en detalle.

La revista BBC Focus responde las preguntas de sus curiosos lectores.

¿Qué porcentaje del cerebro humano se usa?

¡Todo! Cada neurona en el cerebro está continuamente activa, así esté funcionando despacio.

Las neuronas que dejan de responder, mueren.

Sin embargo, mucha gente parece creer que sólo usamos una parte de nuestro cerebro.

Es extraordinario que ese mito persista cuando ha sido refutado tantas veces.

Hay muchas historias sobre el origen de ese mito: que los primeros electroencefalogramas sólo podían detectar un pequeño porcentaje de la actividad del cerebro, o que los investigadores de principios del siglo XX sólo podían encontrar funciones para un 10% del cerebro.

Alternativamente, podría haber salido de una especulación más sensata de que sólo usamos parte del potencial del cerebro.

Potencial es algo difícil de medir, o siquiera conceptualizar.

¿Qué podría cada uno de nosotros hacer potencialmente dados todos los posibles estímulos, entrenamientos, superalimentos, etc.?

Todo lo que podemos decir con seguridad es que todos probablemente "podríamos hacerlo mejor", pero no porque necesitemos encontrar pedazos de nuestro cerebro en desuso.

Esos no existen.

¿De dónde vienen las fobias?

Algunas son formas exageradas de temores que han evolucionado y que todos compartimos. Por ejemplo, los humanos -así como algunos monos- le tienen un miedo natural a las culebras, arañas y ratas, lo que desde el punto de vista biológico tiene sentido.

Esos miedos naturales pueden ser reforzados o no, dependiendo de la manera en la que nuestros padres responden a esos desencadenantes.

El mismo tipo de aprendizaje emocional sucede en otras especies en las que los infantes observan y aprenden de las reacciones de sus padres frente al mundo.

El hecho de que una fobia le parezca irracional incluso a la persona que la sufre no hace que desaparezca.

Otras fobias surgen de eventos, como ser perseguido por una gaviota o quedarse atrapado en un espacio pequeño, pero en muchos casos el origen no es obvio y son difíciles de explicar.

A menudo pueden mejorarse con el tratamiento adecuado.

¿Por qué es bueno comer hígado?

No lo es, especialmente. Los beneficios nutritivos que se le atribuyen al hígado, como a los de los bordes del pan y la cáscara de la manzana, tienen más que ver con mantener baja la cuenta del mercado que con mantener sus mejillas rosadas.

El hígado es una muy buena fuente de hierro, pero hay muchas otras.

Además, hay razones por las cuales comer hígado es malo.

El hígado es una planta de procesado de químicos para el cuerpo y algunas toxinas se pueden acumular en él, como la dioxina y el cadmio.

Generalmente los niveles no son tan altos como para que sea necesario cortar completamente al hígado de la dieta, si a uno le gusta el sabor, pero no hay necesidad de obligarse a comerlo.

¿Por qué es malo comer azúcar?

El azúcar tiene muchas calorías en muy poco espacio y eso causa obesidad.

Además, se absorbe muy rápido, lo hace que suba el azúcar en la sangre. El páncreas responde con la hormona insulina, que hace que el azúcar se convierta en reservas.

Pero con demasiado azúcar, el páncreas produce tanta insulina que el resto del cuerpo eventualmente deja de responder, y eso se llama diabetes tipo 2.

¿Cuánta sal hay en el cuerpo?

Menos del 1% de la masa del cuerpo es cloruro de sodio, unos 100 gramos del peso normal de un adulto.

Aunque el consumo en exceso ha sido vinculado con la alta presión vascular y el cáncer en el estómago, la sal es una parte vital de la química del cuerpo y juega un papel clave en muchas funciones, desde la calidad de la sangre hasta la transmisión de señales nerviosas.

BBC Focus.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Nueva técnica para convertir cáscara de naranja en biocombustible


Leila Battison
BBC

Un grupo de científicos británicos, brasileños y españoles quiere probar una nueva tecnología para convertir los residuos de alimentos como cáscaras de naranja en productos químicos y biocombustibles. La cáscara de naranja, por ejemplo, genera alrededor de 8 millones de toneladas de residuos al año.

Según los científicos, el método podría permitir que los restos de comida se procesaran tanto a nivel doméstico como a escala industrial.

Los investigadores dicen que la tecnología podría proporcionar una fuente renovable de carbono y así hacerle frente al problema mundial cada vez mayor de la eliminación de la basura.

Ellos creen que el método, que trata a los restos de alimentos con microondas concentradas, puede extraer los compuestos químicos útiles que pueden ser aprovechados para producir materiales y biocombustibles.

El método fue presentado por el profesor James Clark, de la Universidad de York de Gran Bretaña, durante el Festival Británico de Ciencia en Bradford.

Junto con investigadores de la Universidad de São Paulo y la Universidad de Córdoba en España, formó la Orange Peel Explotation Company (Compañía para la Explotación de la Cáscara de Naranja) para coordinar la investigación.

Residuos en cantidad

Los restos son un producto inevitable de los procesos cada vez más complejos del suministro mundial de alimentos, en el que los residuos orgánicos no utilizados se producen en grandes cantidades en las distintas etapas: en las áreas de cultivo, en las fábricas que procesan alimentos, o por los propios consumidores.

En la producción de yuca en África, por ejemplo, cada año quedan 228 millones de toneladas de almidón no utilizadas. En Europa, las plantaciones de café producen cada año 3 millones de toneladas de residuos.

En la producción comercial de jugo de naranja en Brasil se usa sólo la mitad de la fruta que se utiliza, y el resto se transforma en residuo. La cáscara de naranja genera alrededor de 8 millones de toneladas de residuos al año.

El principal objetivo de los investigadores es poner a prueba la tecnología en Brasil para aprovechar los restos de las naranjas.

Potencial

"Se tritura la cáscara y se pone todo en un campo de microondas, como se haría en un horno doméstico, pero con una potencia mucho mayor. El microondas activa la celulosa y provoca la liberación de varios elementos químicos", explica Clark.

Uno de estos productos químicos, el d-limoneno, se puede utilizar directamente en la fabricación de perfumes y otros productos químicos.

Los productos químicos derivados de la cáscara de naranja podrían ser utilizados para la fabricación de muchos de los materiales que actualmente dependen del petróleo.

Aunque la tecnología todavía está en período de prueba, Clark se mostró optimista sobre el potencial de su uso con todo tipo de residuos y en diferentes escalas.

La tecnología de microondas podría procesar cualquier cosa que contenga celulosa y funcionaría especialmente bien con papel y cartón.

Los investigadores estiman que si la nueva tecnología llegara a estar disponible comercialmente, sería posible procesar alrededor de 6 toneladas de desperdicios de comida por hora con una sola máquina.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Unos días con una tablet

Por David Cuen
BBC Mundo

Las tabletas o tablet computers se están convirtiendo en parte de la vida cotidiana.

Según la firma de análisis de mercado, Gartner, se espera que tan sólo en 2011 se vendan cerca de 60 millones de estos dispositivos, frente a los poco más de 10 millones que se vendieron el año pasado en el mundo.

Pero ¿por qué tanto furor por este dispositivo? ¿se trata de una maravilla tecnológica o es producto de una innovación del marketing?

El blogger que esto escribe ha tenido la oportunidad de jugar con varias de ellas, de distintos tamaños, colores y sistemas operativos. Éste es mi veredicto.

Una tablet es un producto llamativo, pero extraño. Es como un teléfono inteligente en esteroides. Es como una laptop sin teclado. Es como algo que no termina de ser, pero que agrada.

Estos dispositivos pretenden llenar un vacío -que no sabíamos que existía- entre un teléfono celular y una computadora portátil.

Digamos que estamos en casa o en un café y sentimos que la pequeña pantalla de cuatro pulgadas de nuestro aparato móvil no satisface nuestra curiosidad intelectual por enterarnos de lo que hacen nuestros amigos en Facebook. Entonces usamos una tablet.

Supongamos que estamos en medio de una conferencia, en una reunión o un apretado espacio en el que sacar de la mochila una laptop para tomar notas es incómodo. Entonces usamos una tableta.

¿Para trabajar?

Sí y no. Una tableta al ser portátil puede llevarse a donde uno quiera y puede sustituir a una libreta de notas con la ventaja añadida de que lo que uno escribe se guarda digitalmente o se almacena en la nube.

Más difícil es tratar de editar una hoja de cálculo o escribir una novela. Para ello se requiere contar con alguno que otro accesorio extra que permita conectarle a la tableta un teclado e incluso un mouse.

Es decir, para trabajar en serio, hay que convertir a la tablet en una notebook.

Pero para tomar notas, enviar correos electrónicos y mantenerse en comunicación, estos dispositivos funcionan muy bien.

¿Para consumir videos, libros y otros archivos multimedia?

Éste es quizá el punto fuerte de estos aparatos. Para ver videos y películas son excelentes. La pantalla tiene el tamaño adecuado y por su peso es posible llevarlas a cualquier parte. En este rubro -por su portabilidad- vencen a las laptop.

La lectura de textos digitales es otro punto a su favor con un sinnúmero de aplicaciones y acceso a libros electrónicos y revistas. El llevar en ellas materiales de consulta es si duda un valor agregado.

Aunque en lo que a libros electrónicos se refiere para mí aún están a años luz de la experiencia de gozar de las letras en un lector de libros digitales con tinta electrónica.

¿Para navegar en internet?

Esta es una pregunta difícil y me inclino a decir que, aunque navegar la web en una tableta puede ser sumamente atractivo, no se compara con la experiencia de una computadora.

Un iPad 2, por ejemplo, muestra las páginas web en una elegante resolución, pero carece de Adobe Flash. Android cuenta con éste último lo que facilita mucho la navegación, pero puede complicar la experiencia si el archivo en Flash es muy pesado.

Si no hay una computadora a la mano, la tableta es un buen buque digital. Es un buen sustituto, no un reemplazo.

¿Para jugar?

Sin duda. No esperen los gráficos de Xbox, PlayStation o World of Warcraft, pero si pueden esperar diversión. Títulos como Angry Birds, Plants vs Zombies, etcétera, son mucho más agradables de jugar en una tablet que en un teléfono celular.

La mayoría de los videojuegos disponibles, además, cuentan con un elemento que permite interrumpirlos, jugarlos en pequeños intervalos o pasar horas en ellos.

Pueden ser juegos sociales o experiencias intensamente aisladas.
Algunos lectores de este blog en Twitter parecen coincidir en algunos puntos:

"Yo estoy twiteando desde una tablet. Me fascina. Su debilidad es que no puedo trabajar comodamente en documentos office": @bellaysoltera

"iPad 2 Me gusta: El diseño. No me gusta: No soporta Flash, odio eso": @Pr0meteo_

"La tabla es maxima expresión de portabilidad en tecnología mas sin embargo el pecado sigue siendo la pila":@juanrincong

"Tengo un iPad, me gusta que puedo ver mi email y jugar, y que la batería aguante por varios dias": @marciodice

Por supuesto que lo que cada quien piense de uno de estos aparatos dependerá de sus gustos.

El iPad 2, por ejemplo, es un dispositivo con un diseño muy llamativo y una resolución de pantalla sumamente eficaz. Las tabletas de Android -con Honeycomb, su más reciente sistema operativo- tienen un excelente nivel de personalización y una eficiente gestión multitareas.

Pero ambas comparten alegrías y tristezas.

Las tabletas son una excelente vía para ver videos, para jugar juegos, administrar redes sociales tomar notas y escribir pequeños textos.

No tienen la función práctica de un teléfono ni la capacidad de una computadora. Aún con un teclado y una gran capacidad de memoria, no pueden editar videos a gran escala ni acceder a todas las funciones de software especializado. Quizá llegarán allí algún día, pero aún no están cerca.

No significan el fin de la computadora personal, aunque quizá engendren junto con ella un nuevo tipo de dispositivo en el futuro.

¿Me gustan las tabletas? Sin duda alguna. ¿Me desharía de ellas? No, gracias. ¿Son necesarias? Absolutamente no.